Juan Pablo II, un Papa para los Trabajadores

27 de abril del 2011
Casi 27 años de papado caracterizan a Juan Pablo II como un papa que se interesaba por los trabajadores. Son muchos los mensajes, las homilías y las cartas que escribió pensando en ellos y para ellos. Sin olvidar claro, a Laborem Exercens, Encíclica que puso de manifiesto que el “trabajo humano es la clave de toda cuestión social” (LE, 3).
El próximo 1ero de mayo del 2011, Juan Pablo II será declarado beato de nuestra Iglesia Católica, su elevación a los altares justo en esta fecha puede ser coincidente, sin embargo, no es para menos hacer evidente que está misma fecha en que se celebra el Día Internacional del Trabajo y que se cumplen 30 años de haber escrito Laborem Exercens, Juan Pablo II es reconocido por sus méritos de santo, por sus milagros y por la gran cantidad de mensajes profundos de aliento que dio a los trabajadores y trabajadoras del mundo.
Queremos con este documento, presentar algunos pasajes sobresalientes de sus encuentros y mensajes para los trabajadores durante su pontificado. Habrá mucho que profundizar en ellos, por lo pronto, la intención de la Dimensión de Pastoral del Trabajo es animar a que estos pensamientos se sigan traduciendo en acciones que transformen las condiciones de los miles de trabajadores jornaleros, de los y las trabajadoras domésticas, de quienes gastan su vida en su empleo en condiciones precarias de ambiente laboral y de sueldos raquíticos.
A quienes han dedicado su trabajo pastoral o laical en el acompañamiento de los trabajadores, tendrán en Juan Pablo II material muy profundo para hacer praxis la dignidad del trabajador, porque si algo tenía claro el papa de los trabajadores, es que el trabajo era un medio de santificación, porque los trabajadores no sólo aportan un bien para sí y para su familia, además, engrandecen a la comunidad y a la misma sociedad.
El trabajo es tan sensible como el mismo hombre, reacciona y se anima al mismo tiempo. En México, por ejemplo, vivimos un tiempo de especial violencia, violencia que también está afectando al trabajo. Con mayor frecuencia vemos como la gente se desplaza porque en su comunidad ya no hay trabajo por la misma violencia, las empresas se retiran y las oportunidades se acaban.
Una persona sin trabajo es potencialmente vulnerable a la delincuencia, es vulnerable emocionalmente y al mismo tiempo es alguien que detiene su realización porque ha dejado de aportar parte de lo que es a su comunidad, porque sin poder regresar a su casa con un aporte económico y moral producto de su esfuerzo, pierde al mismo tiempo, la posibilidad de integrarse a su espacio familiar por concentrarse en las necesidades puramente económicas y materiales.
Ante estas realidades y más, les invito a que repasemos los mensajes de Juan Pablo II que dirigió en su pontificado a diferentes comunidades de trabajadores. Deseo que te sirvan en tu espacio de trabajo, las puedes usar como fichas de reflexión o las puedes usar como material de estudio en la comunidad, especialmente para aquellos que tiene la misión de acompañar a los trabajadores en sus procesos de lucha para alcanzar la justicia en la solidaridad.
Mi bendición para todos los trabajadores de México.
+Carlos Garfias Merlos
Arzobispo de Acapulco
Dimensión de Pastoral del Trabajo, CEPS







